10 años después, así va la carretera.

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Por María Dolores Del Río.

La carretera más larga de Sonora, y una de las más importantes del país, es la carretera #15. En nuestro estado va de Estación Don hasta Nogales, es una de las entradas de Estados Unidos a nuestro país, y nos conecta con el sur del país.

Es la carretera de todas las promesas y la que por alguna razón, inexplicable, no se termina.

La construcción se inició en 1928 y se terminó en 1952, con tan sólo dos carriles. Cuando el tránsito vehicular aumentó se convirtió en una carretera muy peligrosa, causante de accidentes fatales donde familias enteras perdieron la vida.

En la década de los 80, saturada la carretera, da inició la construcción de los otros dos carriles, desde entonces esta carretera se conoce como la 4 carriles. En esta época es cuando se construyen las casetas de peaje.

Dos décadas después, y nuevamente ante el incremento del flujo vehicular, que del 2005 al 2010 aumentó de 5 mil a 10 mil autos en temporada vacacional se decide invertir en ella nuevamente. Es cuando se anuncia la Modernización de la carretera: acotamientos, pavimento de concreto hidráulico y libramientos en el sur del estado y en Hermosillo.

Desde el 2010 se han invertido alrededor de 25 mil millones de pesos por parte del gobierno federal; del 2006 al 2016 a través de las casetas de cobro se recaudaron alrededor de 8,400 millones, aunque sólo

se invirtieron en mantenimiento 600 millones. Y con todo ese dinero invertido, dos inauguraciones de los presidentes anteriores, la carretera no se termina.

El tema de las casetas da para otra reflexión, sólo apuntaría del total recaudado en estos años, menos del 10% se invirtió en Sonora.

El actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, en una de sus visitas a Sonora, se comprometió a terminar la carretera para abril o para mayo; semanas después de este anuncio, su Secretario de Comunicaciones y Transportes corrigió y dijo que sería en junio de este año cuando quedaría concluida.

Lo cierto es que la carretera aún no está lista, y si viajas por ella, no parece que se cumpla la nueva promesa presidencial.

¿Cómo es posible que, mientras Sinaloa, Baja California, Chihuahua, nuestros estados vecinos, tienen carreteras de primer nivel, nosotros sigamos repitiendo la misma historia?

Los sonorenses merecemos una buena carretera. Pero no perdamos de vista que las promesas se cumplen con la exigencia de los ciudadanos.